
Una mujer coloca una rosa en honor de los jóvenes masacrados en Utoya, Noruega.
¿Cuántas flores tendríamos que colocar aquí en México por la muerte de nuestros jóvenes, mujeres y niños inocentes en esta estúpida guerra contra en narco?
Esplendorosos jardines teñidos de un naranja tzempazuchitl, flor que en México honra a los difuntos, se extenderían a lo largo de un país que hoy dia se pinta de un rojo intenso, tributo a la muerte absurda.
La sangre la ponemos nosotros, los mismos, los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.
1 comentario:
POKAMADRE EL TRABAJO, AUMKE ESTE IJO DE PUTA NI LO MERECE
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